Un pastor fue arrestado por videos en YouTube, un niño detenido durante días, un país en crisis. ¿Qué está pasando en Cuba?

El 15 de marzo, el Pastor Rolando Pérez Lora fue arrestado frente a su familia en un parque de Peñas Altas, Matanzas, en el norte de Cuba, momentos después de haber terminado de subir un video de enseñanza bíblica a su canal de YouTube.

No está claro para la policía política que arrestó al pastor, qué delito había cometido. El pastor Pérez declaró a CSW que todas las semanas graba y sube videos en ese parque, porque es uno de los dos únicos lugares públicos con zona wifi en la ciudad. Normalmente su esposa, Gelayne Rodríguez Ávila, lo acompaña y a menudo ora por quienes se reúnen para escuchar y después suelen pedir oración.

Un video grabado por la Sra. Rodríguez muestra a su esposo siendo forzado por dos agentes a entrar en una patrulla, mientras él protesta: «Me están maltratando sin motivo. No he hecho nada malo», mientras se oyen los llantos de sus hijos pequeños de fondo.

Un video muestra al pastor Rolando Pérez Lora siendo forzado a entrar en una patrulla. Crédito: ClickCuba.

El Pastor Pérez fue llevado a la comisaría de Playa, donde permaneció detenido durante tres horas antes de ser liberado a varios kilómetros de su casa, por lo que tardó otras tres horas en regresar a pie.

Al día siguiente, las autoridades de Morón, en la provincia central de Ciego de Ávila, detuvieron al pastor Elier Muir Ávila y a su hijo Jonathan Muir Burgos, de 16 años.

El Pastor Muir, líder de la iglesia protestante independiente “Tiempo de Cosecha”, fue liberado horas después ese mismo día, pero, preocupantemente al momento de redactar este informe, Jonathan, menor de edad con una grave afección dermatológica médica, lleva dos días detenido.

Durante su detención, Jonathan fue interrogado sobre su participación en las protestas que tuvieron lugar en Morón los días 13 y 14 de marzo, en las cuales algunos manifestantes saquearon e incendiaron las oficinas del Partido Comunista de Cuba (PCC) de la ciudad. No se le han presentado cargos formales, pero se le preguntó si él había pedido específicamente “libertad” durante las manifestaciones.

Si bien la detención arbitraria de líderes religiosos e incluso de sus familiares menores de edad no es, lamentablemente, algo nuevo en Cuba, estos casos y el contexto de las renovadas protestas que los rodean demuestran claramente que la isla se encuentra nuevamente en una situación crítica. ¿Pero cómo se llegó a esta situación?

Un clamor ignorado

Los recientes acontecimientos recuerdan de inmediato los sucesos de julio de 2021, cuando protestas aparentemente aleatorias se extendieron por toda la isla y los cubanos salieron a las calles gritando «patria y vida», una versión popularizada por un grupo de hip hop cubano, contrarrestando al antiguo lema del PCC: «patria o muerte». Las manifestaciones se centraron principalmente en reclamar la escasez de productos básicos, agravada por la pandemia de COVID-19, pero muchos manifestantes también exigieron cambios sociales y políticos.

A pesar de su carácter pacífico, las protestas fueron reprimidas con violencia y dureza, después de que el presidente Miguel Díaz-Canel hiciera un llamado televisado a los «revolucionarios» para que salieran a las calles a luchar. Cientos de personas, entre ellas líderes religiosos como el pastor protestante independiente Lorenzo Rosales Fajardo, fueron arrestadas y, posteriormente, muchas recibieron largas condenas de prisión.

En lugar de escuchar las demandas de los manifestantes, el Gobierno se mantuvo firme en su postura, y los líderes del PCC prometieron que no habría cambios sociales ni políticos.

Protestas en La Habana el 11 de julio de 2021. Crédito: 14ymedio bajo licencia CC BY 3.0.

Esto ha tenido exactamente las consecuencias esperables.  La escasez, especialmente de alimentos y medicinas, se ha agravado; la infraestructura en toda la nación es obsoleta, en mal estado, y con fallas constantes, lo que provoca apagones repetidos y prolongados.  También, durante el último año, numerosos brotes de enfermedades han ejercido una presión adicional sobre un sistema de salud que los expertos consideran al borde del colapso.

Muchos cubanos, desilusionados con el gobierno, no ven futuro en la isla. Se estima que en los últimos cinco años el país ha perdido aproximadamente una cuarta parte de su población total, debido en parte a la emigración masiva. Mientras tanto, el número de personas sin hogar ha crecido exponencialmente, especialmente entre las poblaciones vulnerables como los ancianos, porque los familiares que les cuidaban y mantenían, salieron del país.

La situación se ha deteriorado aún más desde la destitución de Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos en Venezuela en enero de este año, pues se han suspendido los envíos de petróleo procedentes de aquel país, que anteriormente abastecía aproximadamente la mitad de las necesidades petroleras de Cuba, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump también ha amenazado con sanciones contra otros países, incluidos México y Rusia, si suministran petróleo a la isla.

Una respuesta predecible

Las nuevas protestas que ahora estallan con regularidad en toda la isla eran inevitables, al igual que la respuesta del gobierno.

Tras el ataque a las oficinas del PCC en Morón, las autoridades habrían disparado al menos a una persona y cortado el acceso a internet en la ciudad y sus alrededores, en un intento por impedir que la noticia de la protesta se extendiera a otras partes de la isla. Pero Jonathan no estaba solo; se cree que otros 20 adolescentes se encuentran detenidos en relación con las protestas.

Como lo demuestran los casos del Pastor Pérez y el Pastor Muir y su hijo, el Gobierno también ha intensificado su represión contra los líderes religiosos, sin duda por una combinación de temor y frustración ante el hecho de que, los grupos religiosos constituyen el sector más grande de la sociedad civil independiente en Cuba, y que sus esfuerzos por atender las necesidades de sus comunidades exponen la incapacidad o la negativa de las autoridades para dar mejores resultados.

Ambos pastores tienen un largo historial de ser blanco del PCC. El primero declaró a CSW que incluso cuando dirigía una iglesia asociada a la Liga Evangélica -registrada en la provincia oriental de Las Tunas-, era citado y acosado con frecuencia por la Seguridad del Estado, con patrullas policiales enviadas a su casa y siguiéndolo a él y a su congregación, cada vez que realizaban una caminata de oración por su pueblo.

Más recientemente, ClickCuba informó que el pastor Pérez publicómensajes en redes sociales expresando su apoyo al pueblo cubano en medio de la crisis actual, afirmando: «Nos solidarizamos con el pueblo que sufre y creemos que este es el año de la libertad». También había sido citado por la policía política poco antes de su arresto el 15 de marzo.

Jonathan Muir Burgos (i), el pastor Elier Muir Ávila y su esposa Minervina Burgos López.

Mientras tanto, el Pastor Muir ha recibido en múltiples ocasiones la visita de funcionarios gubernamentales y líderes religiosos que actuaban siguiendo instrucciones de la Oficina de Asuntos Religiosos del CCP, quienes le advirtieron que ni él ni su iglesia estaban “autorizados a existir”.

¿Qué sucederá ahora?

En un momento de creciente incertidumbre, y ante las recientes acciones y declaraciones del presidente Trump sobre la “toma de Cuba”, el PCC debería cesar su persecución contra quienes denuncian la gravedad de la situación del país y, en cambio, escuchar con urgencia las preocupaciones de su pueblo, fomentando el diálogo abierto y buscando maneras de apoyar a quienes lideran iniciativas para satisfacer las necesidades de sus comunidades.

Pero lo más realistas podría ser considerar que esto es muy improbable. El PCC ha ostentado el poder en la isla durante casi 70 años y no lo cederá fácilmente. Sin embargo, la realidad es que, sin una reforma rápida y significativa, es probable que el pueblo cubano o actores externos tomen esa decisión para lograr un verdadero cambio en la nación.

Por Ellis Heasley, Oficial de Prensa y Asuntos Públicos de CSW


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