Corea del Norte y la Región Autónoma Uigur de Sinkiang: paralelos sombríos entre dos de los lugares con más represión del mundo

El 3 de marzo la plataforma de información enfocada en China, SupChina, publicó extractos traducidos de una discusión de 16 horas de una ‘sala’ en la aplicación Clubhouse llamada, “¿Hay un campo de concentración en Sinkiang?” Increíblemente la sala atrajo 4,000 participantes, pero la situación verdaderamente extraordinaria de la conversación era la reunión de los uigures y los chinos han por un momento – tanto dentro como fuera de China – en un espacio momentáneamente más allá de las restricciones gubernamentales.

La Información fiable sobre lo que está pasando en contra de los uigures es fuertemente censurada en China; las únicas noticias sobre la Región Autónoma Uigur de Sinkiang uigurson de los medios estatales que pintan a los uigures como terroristas potenciales o intrumentos agradecidos del programa de “reeducación” del gobierno.

Antes de su prohibición, Clubhouse proporcionó brevemente un canal nuevo para la discusión abierta de uno de los asuntos más sensibles en China hoy. SupChina describrió la conversación como “histórica”, y ciertamente fue: histórica, emotiva, trágica y esclarecedora.

Una similitud sombría

Sin embargo, el extracto que más llamó mi atención no fue el del “asunto uigur” en sí, si node los parecidos entre Sinkiang y un sitio diferente: Corea del Norte. Vale citar el extracto entero:

Los niños de los norcoreanos, como yo, están en refugios. Los tratan muy mal porque después de que son atrapados, pueden ser enviados de vuelta a Corea del Norte. Y después somos enviados a un campo de concentración para la reeducación. Entonces la situación de Sinkiang se siente muy familiar. Estoy muy preocupado por este problema. Y quería decir algo porque no se si hay otros coreanos o otra gente como yo en este grupo.

No es la primera vez que he oído comparaciones entre la Región Uigur y Corea del Norte. Comparten muchas características sombrías: detención arbitraria masiva; límites estrictos al acceso a la información; cero libertad de expresión; supresión agresiva de la religión; tortura, violencia sexual y trabajo forzoso. Ambas crisis han sido descritas como crímenes de lesa humanidad.

Pero el comentario en la sala de Clubhouse fue la primera vez que he oído una comparación hecha por alguien que tiene una mejor comprensión que la mayoría de los horrores de estas violaciones – un niño de norcoreanos viviendo en China.   

A pesar de sus obligaciones internacionales, el gobierno chino persiste en ver a los refugiados norcoreanos como “migrantes económicos” y los devuelve por la fuerza a su país. Cuando llegan en Corea del Norte, los refugios afrontan la detención, tortura, trabajo forzoso y incluso la muerte. Con razón este usuario de Clubhouse dice, “la situación de Sinkiang se siente muy familiar.”

Por supuesto hay muchas diferencias entre las dos situaciones también. En la región uigur hay un factor étnico que hace falta en Corea del Norte. Aunque los chinos han que viven en la Región Autónoma de Uigur de Sinkiang uigur también son sujetos a vigilancia mas estricta que en otros partes, son de otro mundo que las restricciones impuestas a los uigurs y otros grupos étnicos que son mayoría musulmanes en la región quienes viven con la posibilidad de ser detenidos arbitrariamente en cualquier momento.

El camino a este punto también ha sido muy diferente; por ejemplo, en temas de libertad de religión o creencia (LdRC), en Corea del Norte no hay prácticamente ningun edificio religioso aparte de unas iglesias que son por pura apariencia para los visitantes extranjeros en el capital y templos que son sitios turísticos en vez de lugares de culto en funcionamiento.

En otras palabras, el régimen norcoreano nunca ha permitido espacio para la práctica religiosa: ya que la dinastía Kim exige la devoción completa, todas otras creencias, incluso creencias religiosas, están tratados como amenazas al régimen.

En contraste, aunque nunca ha habido LdRC completa en la Región Uigur, la practica e identidad religiosa ha sido un parte importante de la cultura uigur. En el pasado, el paisaje estuvo llena de mezquitas y lugares de peregrinación, y los líderes religiosos jugaban papeles importantes en muchas comunidades. También hubo uigures no religiosos además de uigures cristianos, y chinos han cristianos, quienes la mayoría se reunían en casa-cultos pequeños. Sin embargo, bajo la campaña actual, miles de mezquitas han sido destruidas; imanes están condenados a largas penas de prisión, y la vestimenta religiosa, materiales y observancia religiosas son interpretados como señales de “extremismo religioso.”

En Corea del Norte leer la biblio puede llevarte a la cárcel; en la Región Autónoma de Uigur de Sinkiang descargar enseñanzas islámicas puede enviarte a un campo de reeducación. Ningun creyente recibe un juicio imparcial, y menos alguna esperanza de apelación.

Un obstáculo común

De manera cruda, en ambas crisis de derechos humanos la misma entidad, el Partido Comunista Chino (PCC), impide a la comunidad internacional tomar medidas. Claro que Pyongyang perpetra abusos de derechos humanos en Corea del Norte. ¿Pero podría haber continuado estas atrocidades por tantas décadas si no fuera por el apoyo del gobierno chino para el régimen norcoreano? Es el PCC, entre otros, que ha bloqueado la acción a través de la ONU para abordar los crímenes de lesa humanidad de Corea del Norte, y ha repatriado forzadamente incontables refugiados norcoreanos para enfrentar la detención, tortura y muerte. El PCC no simplemente se ha hecho la vista gorda a las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte; ha ayudado y protegido a los autores.

La sala de Clubhouse del mes pasado fue una oportunidad para los uigures para compartir sus experiencias y sus sufrimientos con miles de personas que estaban oyendo, por quizás primera vez, de algo pasando que está sucediendo en su propio país. Para muchos, fue un momento de despertar. 

Es hora de despertarnos también. Necesitamos despertar a los clamores de norcoreanos, uigures, practicantes de falun gong, pastores cristianos, budistas tibetanos y defensores de derechos humanos. Los lideres del PCC tienen sangre en sus manos, la sangre de su propia gente, al igual que la sangre de los que se encuentran más allá de las fronteras chinas.

Por el equipo de Asia de CSW.