«La iglesia se quedó sin templo» – La historia de Alain Toledano Valiente.

«Nos desalojaron por primera vez en el año 2007. Los del Gobierno irrumpieron en nuestra casa [y] nos echaron a la calle – tomaron todo lo que nos pertenecía y lo arrojaron a la calle. Nos quedamos sin hogar. Al mismo tiempo, el Gobierno demolió nuestro templo, nuestra Iglesia Emanuel. Destruyeron el suelo y se lo llevaron. Dejaron todo el lugar en ruinas. Confiscaron nuestro terreno. Esta fue la primera agresión de esa escala. Destruyeron y tomaron todo lo que nos pertenecía, nuestras posesiones familiares, nuestro equipo de sonido e instrumentos musicales. Todo lo que la iglesia tenía nos fue arrebatado a la fuerza, se llevaron todos nuestros aparatos tecnológicos. La iglesia fue despojada de su terreno, su propiedad y posesiones, se quedó sin un templo y nosotros nos quedamos en la calle sin hogar».

Pastor Alain Toledo Valiente en una entrevista con CSW, septiembre de 2020.

Menos de diez años después, la iglesia Emanuel en Santiago de Cuba fue sometida a un segundo gran ataque. A las cinco de la madrugada del cinco de febrero de 2016, militares, agentes de seguridad del Estado y agentes policiales rodearon la propiedad donde la iglesia estaba ubicada y donde la familia Toledano vivía. El pastor Toledano se encontraba en el extranjero en ese momento, pero su esposa fue llevada bajo custodia por las autoridades gubernamentales y la mantuvieron incomunicada durante el tiempo que duró la demolición —desde las cinco de la mañana hasta las siete de la tarde— También fueron detenidos alrededor de 40 miembros, y la iglesia junto con la casa fueron demolidas.

Estos incidentes —las demoliciones de noviembre de 2007 y de febrero de 2016— constituyen dos hilos sombríos del gran entramado perturbador de avasallamientos por parte de las autoridades cubanas hacia el pastor Toledano, que han continuado a lo largo de dos décadas. Más de seis años después de la segunda demolición que sufrió la iglesia, los ataques hacia el pastor Toledano, su iglesia y su derecho como congregación a un templo continuaron acrecentándose.

Sesenta años de opresión

Para principios del año 1959, Fidel castro se había apoderado del control político en Cuba de manera completa. El comienzo de su régimen marcó el inicio de un período de represión creciente por parte del Estado hacia las comunidades religiosas y confesionales en Cuba. Bajo el despotismo político de Castro, fue casi imposible para los grupos religiosos que no se encontraban registrados recibir reconocimiento legal desde el Ministerio de Justicia. Todo grupo religioso y sus respectivas prácticas pasaron a ser ilegales de acuerdo a la nueva legislación cubana.

El régimen de Castro finalizó de manera oficial en el año 2008, pero los arbitrariedades hacia la libertad de religion o creencia (FoRB) no han menguado.

La Oficina de Atención para los Asuntos Religiosos (OAAR), que forma parte del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), fue creada para regir los asuntos religiosos en la isla. Sin embargo, la OAAR es uno de los principales organismos que perpetúan las violaciones hacia la libertad de culto que suceden en Cuba.

La OAAR exige el registro de todas las comunidades religiosas y templos, mediante un proceso que es arbitrario y carece de transparencia. Dicho proceso de registro es transgredido asiduamente y usado como una sanción. Muchos líderes religiosos reportaron a CSW que las solicitudes para iniciar el trámite de registro son frecuentemente ignorados o denegados.

Mientras que todas las comunidades religiosas experimentan violaciones de distintas categorías hacia la libertad de culto, aquellas congregaciones que no han podido obtener el registro, aquellas que se les haya quitado de manera arbitraria su registro o aquellas que, por razones lógicas, hayan optado por no registrarse, son el blanco de algunas de las violaciones de derechos más crudas. La iglesia Emanuel pertenece a una de esas congregaciones: el no estar dentro del registro significa que la mera existencia de la iglesia es ilegal de acuerdo a la ley cubana, es por esto que tampoco pueden registrar el templo donde realizan las reuniones y por lo tanto se encuentran vulnerables frente a la intromisión, el ataque y la interrupción violenta por parte de autoridades del estado.

En 2008, Cuba firmó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR, por sus siglas en inglés) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR, por sus siglas en inglés). Ambos tratados aseguraban protección para la práctica de la libertad de culto, pero 14 años después, Cuba aún no lo ha ratificado.

Una iglesia bajo amenaza

En 1999, Alain Toledano fundó la iglesia Emanuel junto a su esposa, Marilín Alayo Correa, en Santiago de Cuba. La congregación, que comenzó con solo un par de personas en una sala de estar, creció de manera acelerada a cientos de miembros.

Desde que CSW comenzó a darle seguimiento al caso del pastor Alain en 2005, se han registrado 47 instancias de transgresiones hacia él, 45 % de las cuales incluyen acoso y 34 % incluyen amenazas.

Las transgresiones vinculadas concretamente hacia el templo de la iglesia Emanuel —ya sea destrucción de la propiedad misma, amenazas de confiscación de bienes o alegaciones en contra de la legitimidad del terreno que posee— constituyen el 36 % de las 47 instancias reconocidas.

Después de la demolición del edificio de la iglesia en 2016, la congregación de la iglesia Emanuel se vio obligada a dividirse y reunirse en distintas casas de la ciudad por un tiempo. Durante estos últimos años, han estado reuniéndose en un edificio que ellos mismos están construyendo, dicha construcción se encuentra en un terreno que pertenece a un miembro de la congregación, Rudisvel Rivera Robert.

Al igual que con el templo anterior, los intentos para impedir que la iglesia Emanuel se reúna en el terreno del señor Rivera, son constantes y suceden de manera rutinaria.

El seis de septiembre de 2019, por ejemplo, el pastor Toledano fue citado a la estación policial, por tercera vez dentro de un período de 15 días. Una vez allí, recibió amenazas de encarcelamiento y fue agredido verbalmente por los oficiales. Como notaron que a pesar de esto el pastor Toledano permaneció firme y no detuvo las reuniones en la iglesia, los agentes policiales le cobraron una multa de 500 pesos cubanos (aproximadamente 15 libras esterlinas / 20 dólares americanos) y emitieron un decreto que amenazaba con demoler el templo de la iglesia.

En los años posteriores, el gobierno ha mantenido e intensificado el conjunto de amenazas, multas, acosos y detenciones arbitrarias privando el derecho de la iglesia Emanuel a tener un templo. El 30 de septiembre de 2021, dos agentes de seguridad del Estado haciéndose pasar por inspectores llegaron a la casa del señor Rivera con el fin de investigar presuntas infracciones dentro de la construcción. Inspeccionaron la casa y no encontraron nada ilegal, luego se identificaron como agentes de seguridad del Estado. Le exigieron al señor Rivera que deje de prestar su terreno a la iglesia Emanuel, a lo cual él no accedió. Los agentes regresaron más tarde con oficiales de policía y el señor Rivera fue detenido bajo custodia. Los tres hijos pequeños del señor Rivera observaron, en llanto, cómo se llevaban detenido a su padre. Durante varias horas, el señor Rivera fue amenazado en la estación policial Abel Santamaria.

Una reunión de la iglesia Emanuel al aire libre.

El artículo 18, la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU establece que: «toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente. Tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia».

La capacidad de practicar, adorar y observar la fe en comunidad, y de manera más específica en un templo seguro, es una libertad que se da por sentada en muchos países alrededor del mundo. Pero para el pastor Toledano y su congregación, así como también para muchos grupos religiosos de Cuba, es un deseo que está muy lejos de ser realidad. Desde su fundación en 1999, la libertad de la iglesia Emanuel para reunirse y adorar ha sido atacada de manera inmutable y permanente.

Irónicamente, esta campaña de acosos incesantes en contra de las comunidades eclesiásticas muestra cuánto le teme el gobierno cubano a la autoridad de iglesias como esta y a líderes como el pastor Toledano.

Por lo tanto, debemos expresar nuestra solidaridad con el pastor Toledano y la comunidad de la iglesia Emanuel. Y debemos manifestar que no aceptaremos un entorno en el que la iglesia Emanuel, o cualquier otra comunidad religiosa de Cuba que sea pacífica, se quede sin un templo.

Debajo se encuentra una línea de tiempo que detalla solo algunas de las agresiones que han sido perpetuadas hacia el pastor Toledano a lo largo de estos últimos 15 años. Se encuentra disponible una versión más detallada que puedes descargar en formato PDF aquí (solo disponible en íngles).

Traducido por Saraí Treisse