Una generación decidida: Cómo los jóvenes influencers cristianos de Cuba han tomado por sorpresa al régimen.

No es un secreto que durante 67 años el pueblo cubano ha sido oprimido bajo un discurso de victoria y prosperidad que, con cada década, se ha alejado más del sueño, revelando la verdadera pesadilla del fracaso y la miseria de su mal llamada revolución.

Mientras que muchos en generaciones anteriores aceptaron la utopía ilusoria para sobrevivir, la generación actual ha despertado gracias al avance de la tecnología, la conectividad y el mundo digital de una manera que ni siquiera una dictadura puede contener. Y, aunque el fracaso se ha tolerado y su realidad se ha eludido durante casi siete décadas, en tan solo ocho años los jóvenes cubanos se han convertido en protagonistas de una nueva revolución en la isla, cuyas únicas armas son la verdad y un teléfono móvil.

Este efecto bola de nieve se hizo visible internacionalmente con el Movimiento San Isidro (MSI), que surgió en septiembre de 2018 en respuesta al Decreto 349, una ley que obliga a los artistas a obtener permiso previo para exposiciones y presentaciones públicas y privadas, con el fin de controlar la expresión artística. Muchos de los críticos más destacados de esa ley, como el artista visual Luis Manuel Otero Alcántara y el rapero Maykel Castillo Pérez (‘Maykel Osorbo’), allanaron sin saberlo el camino para sus futuras detenciones.

Tres años después, en 2021, un grupo de músicos cubanos exiliados y otros desde la isla, produjeron, lanzaron y ganaron un Grammy Latino por la canción “Patria y Vida”. Aunque Maykel Osorbo fue arrestado el 18 de mayo por su participacion en el proyecto, la canción se volvió un himno de libertad despertando al gigante dormido que, el 11 de julio de ese mismo año, movilizó a la población en las calles del país con un grito unánime de “¡Libertad!”. Ese mismo día, Otero Alcántara, fue arrestado y encarcelado durante las protestas pacíficas, y un tercero, el rapero Eliecer Márquez Duany, conocido como “El Funky”, se vio obligado a exiliarse.

Aunque más de 2000 personas —periodistas, líderes religiosos, opositores, críticos del gobierno y ciudadanos cubanos— fueron detenidas y encarceladas, nadie pudo silenciar las voces críticas que denunciaron, tanto dentro como fuera del país, las atroces acciones del régimen cubano, que pisoteó los derechos humanos, incluyendo la libertad de religión y de creencias.

Esas voces se multiplicaron, crecieron y se hicieron más visibles. Cinco años después, no han sido silenciadas. Todo lo contrario: piensan, tienen rostros, seguidores, likes, opiniones, influencia, constancia, reacciones y un mensaje: la verdad te hace libre. Muchos ya estaban activos en redes sociales antes de las protestas de julio de 2021, pero otros surgieron de entre las cuatro paredes de las iglesias, congregaciones, lugares de culto y el trabajo social.

Esto el régimen no lo vio venir, pues había invertido 67 años en debilitar el sector religioso, dividiéndolo en dos categorías: registrados y no registrados, y pertenecientes o no al Consejo de Iglesias de Cuba. Esta división funcionó durante décadas, ofreciendo ciertos privilegios a cambio del silencio de algunos; pero no tomó en cuenta a los jóvenes ni su creciente acceso a un mundo globalizado e interconectado.

Poco a poco, las conciencias de los jóvenes cubanos, acostumbrados al pan y circo, comenzaron a despertar, motivándolos a escuchar, expresar sus opiniones y apoyar la idea de que Cuba puede cambiar. Si bien se mantuvieron vigilantes, durante algunos años las autoridades restaron importancia al impacto de estos mensajes en las redes sociales, poque la crítica a su sistema represivo es un tema que el Partido Comunista Cubano ha sabido sortear con destreza durante más de medio siglo. Pero eso estaba a punto de cambiar. Influencers cristianos ignoraron las divisiones y encontraron su púlpito y altar a través de la pantalla de sus teléfonos móviles.

En septiembre de 2025, Anna Bensi (Anna Sofía Benítez Silvente), una influencer cristiana de 20 años que asistía a una iglesia pentecostal en La Habana,1 comenzó a ganar visibilidad en Facebook y luego en Instagram. El 14 de diciembre, uno de sus videos criticaba la ideología de la dictadura, contrastándola con el versículo bíblico de Isaías 10:1-2: «¡Ay de los que promulgan leyes injustas y prescriben la tiranía, para privar a los pobres de justicia y negar justicia a los afligidos de mi pueblo!». El video se viralizó rápidamente, alcanzando más de 94,000 visualizaciones en su cuenta de Facebook y 143,000 más en otra cuenta.

En enero de 2026, Ernesto Ricardo Medina, quien asistía a una pequeña casa culto durante su infancia,2 publicó un video en su cuenta de Instagram @el4tico (un proyecto abiertamente crítico al gobierno desde 2024) asegurando que «Jesús es el Señor, no el Partido Comunista de Cuba». Poco después, fue arrestado junto con otro creador de contenido y acusado de «propaganda contra el orden institucional» e «incitación a cometer delitos». Desde su arresto, ha rechazado la presión de la Seguridad del Estado para grabar un video expresando arrepentimiento por sus acciones. Una fuente cercana a él aseguró a CSW que Medina no cederá, porque su intención está alineada con la «revolución espiritual» que Cuba necesita.

Poco después, en apoyo al proyecto El 4tico de Medina, Anna Bensi publicó un video donde se lee la frase «nueva criatura… Cuba Libre» escrita en una pizarra, y afirmando categóricamente que: «Ni el Partido [Comunista de Cuba] ni el gobierno cubano me representan; a mi me representan el pueblo que agoniza en la basura esperando el cambio; a mi me representa Cristo, quien jamás permaneció pasivo ante la injusticia y la opresión…».

El 13 de marzo, David Espinosa, un influencer cristiano de 38 años, productor audiovisual de su iglesia y líder juvenil en la Iglesia Bautista Calvary, perteneciente a la Convención Bautista Cubana Occidental, fue citado por quinta vez a una estación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Allí, se le informó que sus acciones constituían un delito, ya que supuestamente ayudaba a otros influencers a producir material contrarrevolucionario y podría ser procesado como líder y cabecilla de toda esta lucha contra el Estado. Lo amenazaron con confiscarle todo su equipo, también con aplicarle la Ley Decreto 3703 y le impusieron una multa de 3000 CUP.4 Espinosa les dijo que ama a su país, que ama a Dios por encima de todo y que lo que hace se basa en sus principios, convencido de que no está haciendo nada malo.

I-D: Anna Bensi, Ernesto Ricardo Medina, David Espinosa y Iván Daniel Calás Navarro.

Es importante señalar que, hasta que se identificaron públicamente con el cristianismo y su mensaje por la liberación del país, las publicaciones de estos creadores en redes sociales fueron toleradas. En una entrevista reciente con CSW, Iván Daniel Calás Navarro, de 23 años, quien a los 15 creó el canal cristiano de YouTube «Voz de Verdad» y es miembro y líder de la Iglesia Bautista Nazaret WCBC en La Habana, afirmó: «Lo que nos motiva a crear este contenido cristiano es precisamente nuestra fe; lo que creemos, lo que está en la Biblia, lo que nuestros padres, pastores e iglesias nos han enseñado sobre la libertad de conciencia, la libertad religiosa y la libertad de expresión. Porque Dios nos ha dado una mente y una boca para que podamos expresarnos, para que podamos pensar, y precisamente porque somos cristianos, estamos en contra de la injusticia, y la Iglesia no puede permanecer en silencio ».

¿Los resultados? Medina está encarcelado; Calás Navarro está exiliado en España; Anna Bensi y su madre están bajo arresto domiciliario y sin acceso a internet; Espinosa está bajo vigilancia y amenazado con represalias contra sus hijos y su esposa. Los ataques contra estos creadores de contenido cristianos —los arrestos, las amenazas, las citaciones, los cortes de internet y los arrestos domiciliarios— son en represalia por  no solo por alzar la voz por la libertad de Cuba, sino también por proponer el cristianismo como solución.

Todo esto ocurre a la vista de la comunidad internacional. Los efectos del acoso a estos influencers han generado decenas de publicaciones en todo el mundo y han aumentado el interés en las redes sociales por el fin definitivo de la dictadura de Castro.

En 2025, CSW documentó 505 casos verificados de violaciones de la libertad de religión o de creencias en Cuba, y 120 en lo que va del año. Es en este contexto volátil que la juventud, y en especial la juventud cristiana de Cuba, se ha alzado y ha enarbolado su fe como estandarte y sus teléfonos móviles como única arma contra el sistema. Y mientras el mundo se centra en las conversaciones entre la administración Trump y funcionarios cubanos y miembros de la familia Castro, un remanente cristiano sigue confiando en la única esperanza real de un cambio social genuino y una transformación espiritual en la nación. No son ejércitos; no son legiones. Son una generación decidida a cambiar su historia y su futuro.

Por el Coordinador para el Proyecto Cuba de CSW


  1. Tomado del reportaje “Jóvenes evangélicos, las voces más visibles en Cuba contra la tiranía socialista” por Yoel Suárez, periodista, autor y colabrorador para CSW. ↩︎
  2. Ibid. ↩︎
  3. Ley Decreto 370, aprobado en 2019, establece disposiciones para el desarrollo y control del proceso de informatización en Cuba. Aunque presenta medidas para impulsar el uso de las tecnologías de la información en sectores económicos y sociales, su artículo 68 inciso i sanciona la difusión de información “contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas” a través de redes sociales u otras plataformas digitales, lo que ha sido utilizado como base legal para multar, intimidar y silenciar a periodistas independientes, activistas y ciudadanos que expresan opiniones críticas en internet. ↩︎
  4. Según la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, el salario mensual promedio en Cuba era de 6.989 CUP en 2025. Los líderes religiosos no reciben un salario estatal y, por lo tanto, es probable que ganen menos.
    ↩︎

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