Cultura de impunidad en México, parte 2: Años perdidos y oportunidades perdidas

La semana pasada, el Oficial de Defensa de América Latina de CSW detalló la cultura de impunidad que obstaculiza la protección y la promoción de la libertad de religión o de creencias (LdRC) en México. En este post le ponemos una cara humana a los efectos de la respuesta inadecuada del gobierno a las violaciones de LdRC, para mostrar lo que le sucede a las personas cuando las autoridades retrasan o descuidan sus responsabilidades de proteger a las minorías religiosas.

Un caso que ilustra la cultura profundamente arraigada de la impunidad que rodea los ataques a las minorías religiosas en México es el de la comunidad de Yashtinin en el municipio de San Cristóbal de las Casas en el estado de Chiapas.

Todo comenzó en 2012, cuando varias personas se convirtieron a otra religión diferente a la mayoritaria. Algunos miembros de la comunidad temían que esta nueva religión dañara sus costumbres y tradiciones y afectara negativamente a sus hijos. El 10 de junio de 2012, un grupo numeroso de la comunidad fue a la casa de Santiago Hernández Vázquez, uno de los hombres que se habían convertido.  Se llevaron a todos los que se encontraban allí y los metieron en prisión, en medio de insultos, amenazas con violencia; incluso consignas de muerte en el proceso.

Después de encarcelar a 16 hombres y niños en un espacio normalmente destinado a albergar a una sola persona, los maestros locales empleados por el gobierno falsificaron un documento que afirmaba que las familias habían decidido voluntariamente abandonar la comunidad. Las víctimas fueron obligadas a firmarlo y se les dio tres días para irse. Tras la expiración del ultimátum, 12 familias fueron expulsadas después de que los aldeanos destruyeron todas sus casas y propiedades. Para el año 2015, un total de 28 familias habían sido expulsadas de la misma comunidad.

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Un Puente entre dos Mundos: Desafíos para las Minorías Religiosas de México en el Día de Muertos

Me parece muy extraño que al crecer en una familia, o en una cultura, donde la muerte es un tabú, donde la gente tiene miedo de hablar de ello, en el otro lado del mundo, en México, la muerte está profundamente arraigada en su cultura y en su gente.

En la literatura y el arte mexicanos hay una fijación con la muerte. El célebre poeta y diplomático mexicano Octavio Paz escribió: “Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente […] la contempla cara a cara con impaciencia, desdén o ironía.”

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La vida en Cuba bajo los Castro

Se puede ver la traducción en ingles, aquí [For the English translation, click here]

Mario Felix Lleonart Barroso es un prominente pastor bautista y activista de los Derechos Humanos de Cuba. Queríamos escuchar a la perspectiva de un nacional cubano de la muerte reciente de Fidel Castro y los efectos potenciales que esto tendrá en la libertad de religión y conciencia en la isla.

 ¿Cuál es el significado simbólico para los cubanos de la muerte de Fidel Castro?

Desde hace muchos años el pueblo cubano programó su psicología de masas afirmando que nada cambiaría realmente en Cuba hasta la muerte de Fidel Castro. En este sentido se ha cumplido la meta de espera auto impuesta por el propio pueblo cubano. Fidel Castro trató durante todo el tiempo de su poder a Cuba como si fuese su propia finca particular. Revertir la herencia de miseria que en todos los sentidos este hombre llega a Cuba no será fácil. Cortar los lazos de sus familiares y cómplices será un gran desafío todavía. Pero todos sabemos que el plazo que el pueblo de Cuba ha terminado y que a partir de ahora comienza a destejerse la madeja. Con la muerte de Fidel Castro es como si la maldición se hubiese roto.

¿Cuál era la relación entre Fidel Castro y la libertad de religión/los grupos religiosos en Cuba?

Desde que Fidel Castro anunció a principio de los años ´60 su alianza con el imperio estalinista adoptó también su adversidad a todo lo que fuese religión. Aunque su propósito era hacer desaparecer de Cuba todo vestigio de religión, no lo logró. Fusilamientos, campos de concentración, cárcel, fueron algunas de las medidas extremas que su régimen adoptó en los primeros años de su opresión. Con la caída del muro de Berlín en 1989 y la caída del campo socialista Fidel Castro tuvo que cambiar su política de persecución abierta a cierta tolerancia. El cambio más relevante fue la reforma constitucional de 1992 que declaró que el Estado cubano pasaba de confesionalmente ateo, a laico. En este caso su política pasó de tratar de destruir a intentar manipular a la religión y a grupos religiosos. La mayor expresión de esto es la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba, una entidad en la cúspide del poder político dedicada a decidir qué permitir y que derogar, de acuerdo a los intereses políticos de los castro, en materia religiosa.

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